...pero no con la frente marchita, ¡eso jamás! En fin, después de mucho tiempo voy recobrando mi
ajayu y voy viendo que, poco a poco, vuelvo en mí.
La buena noticia llegó, aunque debo tener paciencia por dos días hasta que llegue la carta oficial. El día en que el asunto sea oficial, por fin, celebraré. Por lo pronto no desvelo el misterio. Quien sabe, entiende. Quien no sabe puede preguntar.